MARTIN COSH
Sí… Lo recuerdo bien. Nací en Madrid un frío y soleado jueves de febrero. Desde muy pequeño, mi imaginación y mi creatividad despuntaron como importantes rasgos de mi personalidad, para originar con gran facilidad nuevas aventuras para jugar con mis amigos.
De un modo u otro, siempre he estado muy ligado al mundo de los libros. Desde pequeño he sido un gran lector, por aquel entonces de cuentos y cómics de Zipi y Zape o Mortadelo y Filemón.
La primera vez que la inspiración me animó a escribir fue a la edad de diez años en el colegio, para un concurso de relatos cortos que, por supuesto, no gané.
Ya en la adolescencia me animé a escribir para mí. Bueno, y poemas para algún amor de juventud. Pero nada serio. Palabra.
Fue en mi época universitaria cuando mis ansias por contar historias florecieron. Y como de algo hay que morir, por el día me dediqué a estudiar ingeniería industrial, y las madrugadas las ocupé en escribir hasta caer dormido sobre el teclado.
La inspiración fue muy caprichosa en el horario nocturno de sus visitas, pero no me quejo, porque siempre fue muy dulce su compañía. Era tal la motivación por escribir que, en el camino de regreso a casa tras un duro día de universidad, aprovechaba los solitarios viajes en cercanías para mi teléfono de textos, conversaciones e ideas de la que iba a ser mi primera novela seria.
Así nació Luz entre tinieblas, en silencio, en las horas tardías del día y en la soledad de vagones de metro y de cercanías.
Y como de la estupidez nadie se escapa, yo no iba a ser menos, faltaría más, dejé guardado el libro en un polvoriento cajón una vez lo terminé en secreto.
Años más tarde, mi bendito entorno se enteró de la existencia de la novela y, tras leerla, me insistieron en publicarla. Al ver la sorprendente acogida que tuvo y que me demandaban la segunda entrega de la trilogía, me animé a dar el importante paso de dar a conocer la obra al mundo.
Y así hasta el día de hoy, en el que sigo imaginando y tecleando para hacer soñar a quien desee dedicar su tiempo a leer las historias que, desde mi mejor deseo, le puedo ofrecer.
Dentro del mundo editorial, he sido colaborador de la revista literaria para escritores, Capítulo I.
Un abrazo y hasta que nos volvamos a ver a la vuelta de una página.